Papá Chub

Hacía casi un mes que no sabia nada de ella. Ana, compañera mía de facultad vivía a unas 15 o 20 cuadras desde mi casa. Habitualmente solíamos estar juntos, nuestra relación se había tornado muy fluida, inclusive con sus padres. De vez en cuando solían invitarme a cenar y lo disfrutaban tanto como yo, quizás por ser ella hija única.

Su padre era un hombre bastante amigable. Yo apreciaba mucho de su compañía en los momentos en que me encontraba allí. Medía algo mas que un metro sesenta, bien gordito, unos 110 kilos, con una panza bien prominente que le nacía por debajo de sus pechos bien gorditos. Usaba un bigote grandote, sexy..., y su abundante barba aunque afeitada, le daba un tono a su cara y papada hermoso. Inclusive sus piernas y muslos grandotes daban pie a mis fantasías con él. En su casa solían molestarlo por su gordura haciendo burla de su panza y sus pechos abultados. Trabajaba como operario en una fabrica metalúrgica.

Ansiaba verlo cuando regresaba de su trabajo con su ropa engrasada, su pantalón ancho pero bien ajustado a la cintura y su camisa hinchada por su panza que, al sentarse a la mesa frente a nosotros antes de su religioso baño, hacia que sobresalga aun mas.

Siempre hacía bromas conmigo respecto a mi panza, cosa que yo gozaba mucho aunque simuladamente, palpándomela amigablemente, quizás levantándome un poco mi franela juguetonamente, que también había aumentado considerablemente en los últimos meses, aliándose así a modo de juego frente a las criticas que su familia hacía sobre su gordura.

Siempre había deseado aunque sea, ya que no pretendía mas que eso, verlo con su pecho al descubierto. En el verano acostumbraba usar unas franelas musculosas que le marcaban todo su pecho y abdomen gordo y dejaban ver, a lo que a mi me excitaba mucho, sus axilas bien peludas y el pliegue de sus pechos que se formaba entre estos y su barriga; unas bermudas bien anchas hasta las rodillas, y siempre andaba descalzo por los pisos de su casa con sus pies que me excitaban al punto de querer chuparlos, eran bien gorditos y siempre prolijos...

Ese día decidí ir a visitar a Ana, eran alrededor de las 15 hs. Al llegar a su casa después de caminar aquellas cuadras bajo el sol toque el timbre de su casa, pero nadie me contestaba. Después de insistir decidí regresar aunque con el calor que estaba haciendo resolví esperar a que se me secara un poco la transpiración que me había provocado la caminata sumada a mi exceso de peso. Afortunadamente para mi, al minuto de espera para retornar a mi hogar, sorpresivamente aparece su padre que regresaba de su trabajo un poco agitado también por el calor. Después de saludarme afectuosamente me invita a pasar cosa que yo acepto diciéndome que Ana seguramente estaría por llegar.

Al entrar ya mas fresco allí y a modo de hacerme compañía me invito a sentarme en su living juntamente con un vaso agua fría. Mientras charlábamos, frente a frente hundidos en aquellos sillones, la visión de aquel hombre desde mi posición era atormentante. Sus piernas abiertas dejaban ver el bulto que le provocaba sus genitales en su pantalón; por encima su camisa a medio desabrochar y su camiseta por debajo que marcaba sus senos y dejaba entrever parte de su pecho peludo.

Después de haber charlado un rato me dice:

— Mira Juancho, no te molesta si mientras esperas acá tomo un baño?

— ¡Claro que no …! –contesté-

Se paro y se dirigió hacia su habitación...

Mi calentura estimulada por la situación comenzó a traicionarme, al modo que mi pene comenzó a ponerse duro aunque no se notaba por mi posición en el sillón. Después de escuchar algunos movimientos en su pieza vi como se dirigía vestido pero descalzo y con toallas hacia el baño.

En ese instante escuché como se abría la ducha....

Pero no lo podía creer..., no había cerrado la puerta absolutamente..., aunque no lo podía ver directamente..., si sentía cuando se desvestía, el golpear de la hebilla de su cinturón contra el suelo...

— ¡Juancho!

— ¿Si...? (pregunte desde mi sillón)

— Toma.... hazme un favor, toma mi ropa y apóyala sobre una silla. – asomando su mano y las prendas por la puerta –

Las palpitaciones me subieron al punto que parecía que mi corazón saldría por mi boca. Con mi pene erecto aun, pero sin que él pudiera verme me acerqué hasta la puerta y tomé sus ropas. La excitación me sobrepasaba. Tenia sus pantalones, su ropa interior mas su camiseta, no pude hacer otra cosa que acercarlos a mi cara y olerlos... la situación me superaba, tenía ganas de gozar ahí aunque sea con sus ropas y su olor..., era muy excitante; podía a su vez escuchar el agua que lo golpeaba y algunas muestras de satisfacción que esbozaba mientras se duchaba.

Imaginármelo allí sin ropa a un paso mío, era muy excitante pero inalcanzable...

Al momento siguiente escuche como cerraba las canillas, me senté, y el solo imaginarme todo su vientre mojado y la manera en que se secaba me excitaba al punto de darme cuenta que estaba transpirando toda mi franela de la calentura que estaba teniendo... es entonces cuando decidí relajarme... pero fue casi imposible... había salido del baño con una toalla atada a la cintura mientras que con otra trataba de secarse la cabeza y el pecho. Yo traté de no mirar de mas.

Se dirigió hacia mi:

— No sabes que bueno que estuvo el baño... (me dijo)

— Me alegro...(le conteste medio nervioso)

Seguía secándose, ahora sin sacarse la toalla de la cintura, la metía entre sus genitales y su pierna.

— Ven (me dijo señalándome su habitación), ven que seguimos charlando...

— No yo ya me voy (le contesté)

— Dale ven...

Entonces me pare y me dirigí detrás de él...

Al entrar a la habitación el se sentó de un lado de la cama con su toalla todavía en su cintura y vi como tomaba un papel que allí había.

— Siéntate, siéntate... (insistió)

Entonces me senté del otro lado de la cama mirando hacia el televisor que estaba en frente.

— Es una nota de Ana (me dijo) y de mi mujer....

— Ah si?! (le dije)

— Si...me dicen que pasaran el día en lo de su hermana.

— Ah... bueno entonces me voy....(dije)

— No espera que me cambie y salimos juntos.... ¿te parece?

Me quedé paralizado allí sentado... no sabia que hacer..., lo tenia en frente de mi, sentado allí con su toalla en la cintura, su espalda al descubierto toda peluda, su panza que dejaba ver su forma desde detrás... y yo allí sin saber que hacer.

Entonces se paró y dejó caer su toalla... yo ya estaba con mi paloma dura y muy agitado y nervioso.

Comenzó a secarse desnudo las partes que le quedaban de su cuerpo mojado. Yo no podía creer el estar allí y que él haya estado tan desinhibido al desnudarse así frente a mi.

Mientras se secaba se dirigió hacia mi:

— ¿Qué te pasa?

— No...nada (le dije)...por

— ¿Te molesta que me cambie aquí?

— No..

Tenia esperanzas falsas de que se me acercara así desnudo y quisiera propasarse conmigo pero eso quedaría en mi imaginación, al darme cuenta que era normal que un hombre se desvistiera frente a otro... era yo el que tenía otra visión...

Mientras se secaba y me hablaba yo gozaba verlo. Era la imagen mas caliente que yo había tenido en mi vida. Era el sueño de todo cazador.

Comenzó a caminar dentro de la habitación totalmente desnudo. Primero busco en un cajón su ropa interior y la apoyó sobre los pies de la cama. Seguía estando desnudo con su pene corto entre pelos pubicos y su culo bien gordo..., era el hombre que siempre había soñado. Así juntó su ropa y la colocó junto a él permaneciendo aun desnudo.

— Ven (me dijo) haciéndome señas para que me sentara al lado suyo.

— ¿Qué..?

— Que vengas...

Entonces me paré. Tenia mi pene erecto de la excitación que tenia. Entonces me senté donde me había dicho. Lo increíble es que fue al lado de el, mientras permanecía desnudo sentado en la cama.

— Pásame las medias, me dijo.

Entonces se las di.

— Estás todo sudado, me dijo....

Y con su mano me tocó acariciándome debajo de mis tetas, donde comienza mi panza. Yo tenia toda mi franela mojada en el pliegue que allí se produce.

Sí, asentí con la cabeza, ya que hablar casi no podía.

— Te quería hablar de mi hija..., me dijo mientras se agachaba casi sin poder por su enorme y hermosa barriga.

— ¿Tienes algo con ella?

— No. (le contesté)

— Pásame el calzoncillo, me dijo.

Entonces tomé su calzoncillo y se lo dí. Se paró, se agarró de mi hombro, levantó una pierna y lo pasó por allí, yo tenía su pene y su barriga a la altura de mi boca, la situación me parecía anormal, tenia ansias de chuparle toda su paloma y su panza, pero tuve que contenerme.

— Ayúdame con la otra pierna, me dijo.

Entonces me agaché y lo ayudé.

Así coloco su otra pierna.

Cada vez se veía mas tentador, gordo hermoso con bigotes, peludito panzón, con su ropa intima ahí a mi lado no en una foto de internet, estaba al punto del colapso.

Entonces se puso su pantalón, se lo abrochó, le ajustaba al tiempo que su barriga cada vez tomaba una forma mas excitante, se calzo sus zapatos uno y después otro a mi lado sentado quejándose al agacharse para colocárselos debido a su gordura y yo disfrutaba de ello y mi erección no bajaba.

Es cuando se paró:

— ¿Vamos ?....me dijo. Tomo su camisa en la mano, con el torso desnudo y parándose cerca de la puerta me hizo seña con su cabeza....

— Eh... si.... (conteste)

— ¿Qué pasa...?

— Nada....

Y era obvio, no sabia como disimular mi erección, confiando en que mi panza la cubriría intente pararme. Fue cuando me vio la tremenda carpa que tenia en mi pantalón yo aun medio encorvado.

— ¿Qué tienes ahí bebe...? me dijo.

Yo me asombré por la expresión. Se dirigió hacia mi y sentándose a mi lado nuevamente con su mano gorda la metió entre mis piernas y apretó suavemente. Yo emití un suspiro de placer... entonces fue cuando el con su otra mano me acarició mi abdomen por un momento deteniéndose cerca de mis pechos donde estaba transpirado... yo comencé a agitarme aun mas abrí mi boca para poder respirar mejor.

— Quédate tranquilo que está todo bien... —me dijo— , ¿te gusta...?

(dije si con mi cabeza)

Tomó mi franela de los dos lados con sus rechonchas manos y me la sacó. Estábamos los dos con el dorso al descubierto. Paso su otra mano sobre mi panza ahora descubierta, mientras apretaba mis genitales aun en mi pantalón.

— Qué hermosa panza que tienes amor —me dijo— ¿quieres tocar...?

— Si

Entonces estire mi mano y por fin comencé a acariciar su panza, el gimió de placer, nos acariciamos así por un rato. Yo entonces me acerqué a su boca. Comenzamos a besarnos, primero despacio.., después agresivamente, su lengua era carnosa y corta, su bigote me raspaba mientras no podíamos dejar de besarnos y jadear de la excitación que ambos teníamos, le pedí que sacara su lengua para poder chupársela y así lo hice. Al notar que él lo gozaba y mas aún yo, comencé a lamerle así sus senos balbuceándole lo hermosos que eran, también con su barriga... era mas fuerte que yo, no podía dejar de hacerlo...

Ya desinhibido y aun con los pantalones puestos pero muy excitados, él me pidió que me pare así comenzó a chuparme mis pezones y debajo de ellos donde estaba transpirado y a el tanto lo excitaba, yo ya no soportaba quería comenzar a masturbarme, pero él no me dejaba.

Así siguió chupándome mis axilas, pasando por mi ombligo me bajo los pantalones dejando mi paloma al descubierto. El se paró, yo no lo podía creer, se bajó los pantalones que recién se había puesto y asomó su paloma erecta gordita y cortita como a mi me gusta. Así quedamos completamente desnudos. Le dije que quería sentirlo apretándome contra la pared..., entonces me empujó y mientras me besaba contra uno de los placares me "aplastaba" moviéndose de atrás para adelante, yo lo gozaba era mi fantasía.

Le pedí que se sentara para que se le marcara mas la panza, así lo hizo y comencé a chuparle la paloma suavemente comenzando desde su tronco, mientras lo acariciaba, él gozaba gimiendo de una manera espectacular, me pedía mas... le chupé sus testículos..., bajé por sus piernas y mientras lo masturbaba chupé cada dedo de sus hermosos pies. Así me pidió que me inclinara sobre la cómoda de la pieza. Una vez que lo hice comenzó a besarme el culo mientras con una de sus manos me masturbaba y se masturbaba ; metió primero un dedo y después su lengua en mi ano al punto de hacerme acabar..., pero yo quería que continuase.

Me echó sobre la cama y se me lanzó encima mientras nos besábamos el se movía encima mío como si estaría penetrándome, nuestras barrigas aplastadas una con otra se friccionaban y yo lo gozaba mucho. Le pedí que me penetrara ya que siempre lo había deseado, entonces se colocó crema para el cuerpo que allí tenía, me dió vuelta, (yo gozaba que él me manejara), y lentamente me fue introduciendo su pene en mi culo. Una vez que lo tenía adentro y mientras con sus manos me acariciaba mi panza y me masturbaba, comenzó a moverse hacia atrás y adelante, los dos emitíamos sonidos de placer. Tuve que pedirle que dejara de masturbarme ya que estaba pronto a acabar y no quería que aquello concluyese.

Una vez que mi culo virgen se había dilatado lo suficiente le pedí que lo sacara, así lo hizo me dio vuelta y ahora así de frente yo abajo y él arriba con su abdomen colgando comenzó a chuparme la paloma mientras acariciaba mi barriga. Así en esa posición levantó mis piernas y sentí que me penetró, quería acabar con él..., entonces le pedí que lo haga con la paloma adentro y en un acto casi sincrónico mientras el me sostenía las dos piernas en alto sobre sus hombros y me cogía jadeado, me masturbo para así yo acabar en un lago de semen y el en otro dentro y fuera de mi culo.

Fue la experiencia mas caliente, insólita y demás deseada que jamás tuve y tendré en mi vida.

Ese día nos quedamos allí desnudos en la cama hasta alta horas aprovechando la ausencia de su familia.

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